Remehibe

jueves, 25 de octubre de 2007

Laureano Camacho

Al Bat
Por Jesús Alberto Rubio
jaqrubio@guaymas.uson.mx

Laureano Camacho está conceptuado como uno de los mejores receptores mexicanos del béisbol mexicano de antaño; a la misma altura del gran Bernardo López de su época.

A Laureano se le conoció con los apodos “Kiriki”, “Narigón” y “Nerón” y fue también producto de esa ciudad vergel de grandes peloteros como es Empalme, la “Ciudad Jardín”.

Nació un 4 de julio de 1919 y desde muy pequeño se integró a un grupo de muchachos que como él, amaron al béisbol desde su más tierna infancia.

Fue de aquellos muchachos que en su juentud recibían en la población rielera a equipos de la Liga Veracruzana y de otras regiones, en especial de los Cafeteros de Córdoba integrado por grandes jugadores cubanos como René González, Armando “Indian” Torres, Ramón Bragaña y Agustín Bejarano, entre otros.


El equipo de Empalme se componía con puros nativos o avecindados desde niños en Empalme, como “Kiriki” Camacho, Angel Castro (nativo de Aguacaliente Choix, Sinaloa); los hermanos de Fundición, Guadalupe “Coty” y Alberto “La Comadre” Leal; el gran Jesús “Cochihuila” Valenzuela (de Culiacán) y su hermano Demetrio, pitcher también y Manuel “El Chueco” Lugo…

En el principio de su carrera “Kiriki” jugaba la segunda base, pero luego decidió convertirse en receptor para brillar en forma por demás intensa en esa posición.

Con los Azules de Veracruz

El tío del inmortal Ronaldo “Ronnie” Camacho debutó en la Liga Mexicana en 1940, ni más ni menos que con los Azules de Veracruz, quienes con un potente equipo plagado de estrellas fue el campeón, repitiendo en la siguiente campaña el galardón veraniego.

Realmente aquel equipo de Jorge Pasquel era una aplanadora en lo que se conoce como la época de oro del béisbol de México. Y con esa franquicia estaba el empalmense.

Ese año alternó con Joshua Gibson, a quien para desplazarlo se tenía que ser un superestrella o un jugador fuera de serie. Sin embargo, su trabajo fue tan bueno que logró ser el “Novato del Año”.

Sin duda que los Azules de Veracruz de 1940 figuran entre los mejores de la historia del béisbol profesional de México. En su roster tenían 6 peloteros que luego entraron al Salón de la Fama de Cooperstown como: Josh Gibson, Martín Dihigo, Leon Day, Ray Dandridge, Diablo Wells, James Cool Papa Bell.
Además, tuvo notables peloteros cubanos de la época, algunos legendarios: el mismo Lázaro Salazar, Ramón Bragaña, Lolo Correa y Santos Amaro.

También contó con negros americanos de gran calidad: “Brinquitos” Brown, Johnny Taylor, Roy Partlow, Double Duty Radcliffe y una base de mexicanos importante: Angel Castro, “La Comadre” Leal, Bugarini Valdez, Burbuja Vásquez… y Laureano Camacho.


Line up de espanto

Tan sólo admiremos aquel line up “de espanto” que el 20 de septiembre de 1940 presentaron los Azules en el Parque Delta:

Lázaro Salazar, en primera; Ray “Mamerto” Dandridge en segunda; Willie “Diablo” Wells en el short; Joshua Gibson en la receptoría; Martín Dihigo, jardinero derecho; Santos Amaro en el izquierdo; Lolo Correa en la tercera; Héctor Leal en el central y Johnny Taylor en la loma de los disparos.

El manager lo fue Jorge Pasquel, quien tomó el mando tras en Monterrey quitar del timón a Dihigo, misma decisión que también tomó contra el “Diablo” Wells y luego Ted Radcliff.


Claro que el pitcheo de los Azules era impresionante con Martín Dihigo, Lázaro Salazar y Benny Brown, además de Roy Partlow y Leon Day quienes llegaron de refuerzos.


En aquel lejano 40 la Mexicana contaba con el “Carta Blanca” de Monterrey, “Los Rojos” del México, “Los Gallos” de Santa Rosa (Que luego pasaron a Chihuahua) y los Azules en el puerto jarocho pero que luego por conflictos creados por gente del puerto pasó a la Cd. de México para jugar en el reconstruido Parque Delta.

Entonces…. Imagine usted ese riquísimo contexto de béisbol en el que comenzó la enorme trayectoria de Laureano.

Con el Unión Laguna

Para la temporada de 1942 se fue a jugar con el Unión Laguna, equipo que resultó campeón bajo la tutela del inmortal Martín Dihigo.

En esa campaña Carlos Colas fue el receptor y Laureano vio acción como segunda base formando la llave de dobles matanzas con el Ramón Lagunas.

En 1945 el equipo lagunero de Torreón abandonó la Liga Mexicana como muchos otros a buscar nuevos horizontes en lo que fue la Liga Nacional que celebraba su segunda temporada.

El equipo lagunero tuvo en la dirección Salvador Benavides y fueron campeones teniendo de gran ayuda en Jesús “Chanquilón” Díaz, Manolo Fortes, “La Tuza” Ramírez, López Roqueiro, Guadalupe Ortegón, Laureano Camacho, entre otros.

Los Algodoneros regresarían en el 49 bajo el mando de Memo Garibay y ahí estaba de nuevo Laureano Camacho junto al “Zacatillo”, “Chanquilón”, Leo Rodríguez, Pedro Orta, entre otros. Fue el año del nacimiento de la Liga Mayor de la Comarca.

Más tarde, en 1950 el Unión Laguna obtuvo su segundo y último campeonato del circuito veraniego, siendo Laureano el receptor titular. Ese año bateó .313, sólo superado en su equipo por José “Zacatillo” Guerrero (.327). Ahí también jugaron Agustín “Pijini” Bejerano, Otello Renfroe, Carlos “Cartucho” Regalado, Luis Favela, Tomás Arroyo, Obispo Miller y otra gama de jugadores.

En las temporadas siguientes dos campañas con el mismo Unión Laguna fue el mejor receptor al promediar .980 en el 51 y .984 en el 52 empatando con ello el récord impuesto por Truck Guerra del Monterrey en las temporadas 1939 y 1940 y que posteriormente también igualó Jaime Corella con los Sultanes de Monterrey en los años 1961-1962.

El mejor de todos

Lo cierto es que desde fines de los 40’s y principios de los 50’s, Laureano era considerado como el mejor cátcher mexicano.

Durante 14 años, desde su debut hasta 1953 cuando participó por última vez en la Liga Mexicana, fue uno de los peloteros más codiciados.

Su entrega, enjundia, coraje y todo lo que hace grande a un jugador en sus actuaciones, era la garantía que representaba para la franela que vistiera.

Brilló también en la Costa

Laureano Camacho también fue de los grandes peloteros en la historia de la Liga de la Costa del Pacífico al jugar con Venados de Mazatlán, Ostioneros de Guaymas, Yaquis de Obregón y Mayos de NavojoA.

Precisamente le tocó formar parte del primer equipo campeón de la Liga de la Costa (45-46), cuando los Venados de Mazatlán dirigidos por Manolo Fortes le ganaron la final a los Ostioneros de Guaymas, bajo el mando de “Pijini” Bejerano, quien recordará soltó en la primera base un fácil tiro ¡para que entrara la carrera del campeonato!

Era el cierre del treceavo capítulo cuando se presentó ese dramático desenlace: Manuel Magallón roleteó al short y cuando todo mundo cantaba el out, “Pijini” increíblemente perdió la pelota en el guante, por lo que “La Mala” Torres voló desde la segunda con la carrera del título ante la locura de la fanaticada mazatleca. Esta inolvidable historia ocurrió el 26 de febrero del 46.

También fue campeón en 1947-48 con los Ostioneros de Guaymas al lado de William “Barney” o “Grillo” Serrell, Theolic Smith, Julio Alfonso, Lonnie Sommers, Félix McLaurin, Bill Wright, Jesse Douglas, Juan Guerrero, Pancho Alcaraz, Santiago Ayala, Aurelio Espiricueta, Manuel Magallón, Enrique “Bacatete” Fernández y Luis “Tejano” Castro.

¡Clase de compañeros!

Sólo empalmenses

Me contó Ernesto “El Caballo” Jaramillo que en la Liga Invernal de Sonora formaron el Equipo de Empalme con puros nativos de la ciudad rielera.


”De manejador teníamos al “Kiriki” Camacho y ahí también estuvieron Ronnie Camacho, David García, Alonso “Lonchera” Ruiz, un servidor, “Pitito” Olea, Arnulfo “Negro” Manzo, “Pisi” Martínez, “Cala” Ibarra, Gustavo Mercado y Saúl “Silencioso” Villegas”.

También Ronnie Camacho lo recuerda con aquellas anécdotas de cuando tuvo dos pleitos, muy sonados en su época; primero con Henry Robinson en Culiacán en confrontación de casi media hora de “todos contra todos” y luego la vez en que noqueó al ampayer “Loco” Díaz en Navojoa.

“Fueron la comidilla de esos días de la Liga d ela Costa”, expresó con añoranza el gran “Ropero” de Empalme , quien de hoy a mañana nos ilustrará con más detalles de la trayectoria de su tío Laureano, ¿qué le parece?

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