Remehibe

sábado, 2 de febrero de 2008

Tony Dicochea

Por Jesús Alberto Rubio
jarubio@guaymas.uson.mx

(Capítulo 1)

Muy grato ha sido escribir y rescatar en esta semana la memoria del gran Virgilio Arteaga... como ahora lo es abordar la vida del precursor del lanzamiento de nudillo en la pelota nacional: Antonio “Tony” Dicochea.

De inicio, le revelaré algo: Mayra Somoza ha sido la principal motivadora de que, de una vez, me haya metido de lleno a investigar la trayectoria de tan notable figura del béisbol mexicano.

En su correo reciente, me dijo:

“No soy parte de su familia; sólo conozco a uno de sus nietos, pero su trayectoria me parece sumamente interesante y siendo nogalense 100%, la verdad llamó mi atención y, a pesar de que no es mucha la información que tengo, “Tony” Dicochea se ha ganado mi respeto y admiración.

Me encantaría poder ayudarlo con su columna ya que considero que jugadores como él no debemos dejarlos en el olvido, por lo que será un placer contribuir a su rescate y, por que no, también darlo a conocer como ejemplo para las nuevas generaciones: Mayra Somoza.

Así es, amiga Mayra:

Tony Dicochea un gran personaje orgullo de Nogales, Sonora, donde nació el 13 de junio de 1924 y quien al fallecer el 4 de mayo del 87, deseó ser sepultado en el Rancho la Cieneguita, en Cicuta.

Como homenaje póstumo, lo invito a ver su rico historial en el béisbol…

¿Le parece?

En un nacional de béisbol

A Tony lo podemos encontrar en 1949 como un valioso jovencito producto del béisbol amateur de Nogales reforzando al seleccionado Sonora que participó en el nacional de béisbol celebrado en Chihuahua, torneo donde terminaron subcampeones y en el cual también estuvo el nogalense Enrique “Chato” Villanes.

Ese año, valorando sus facultades, decidió incursionar en el béisbol de paga y en el verano se incorporó a los Charros de Jalisco. Sin embargo, sólo apareció en un partido. Ya no volvió al equipo.

En 1952 tuvo más oportunidad con los Tuneros de SLP y Diablos Rojos, logrando récord de 4-4, para de ahí incursionar en otros circuitos como veremos enseguida.

Fue parte de los Mineros de Cananea de la Liga Arizona-México, siendo dos veces campeones (55 y 56) dirigidos por Memo Garibay. El 55 tuvo 13-6 y logró el triunfo del título.

Fue precisamente con esa franquicia donde su compañero en el staff de pitcheo, el inmortal Daniel “La Coyota” Ríos le enseñaría a lanzar la famosa bola de nudillos.

Junto a Ronnie Camacho

Quien lo recuerda muy bien es Ronnie Camacho ya que jugaron juntos las temporadas de 1958 y 59 en Nuevo Laredo y luego el 60.

En 1961 el empalmense estuvo con el Aguila y el México para luego regresar el 62 con los Pericos, pero Dicochea ese año pasó a los Sultanes de Monterrey donde iba a lanzar hasta 1965.

De él, anota:

“A mi amigo Tony:

El lanzador puertorriqueño y ex liga mayorista. Rubén Gómez, me comentó en una ocasión, lo siguiente.

“Ronnie, he visto lanzar a Charlie Hough, inclusive yo me incluyo, pero jamás había visto a un lanzador tirar el knuckle ball, como lo hace ese tipo Dicochea, o como se llame. Lo lanza tan duro que parece una recta, pero que vá, viene rompiendo rápido y hacia abajo y lo mejor que cae de strike”.

Así se expresaba el estelar pitcher liga mayorista, quien brillará con los Gigantes de San Francisco y ya en los últimos años en la Liga Mexicana.

Yo jugué algunas temporadas teniéndolo como compañero de equipo y a decir verdad, nadie como él.

Era extraordinario. Tenía un control excelente, era fajador en la loma, retaba a los bateadores principalmente a Alonso Perry y a Marvin Williams, en aquellos años jugaban en los Diablos del México

¡Bien, mi Ronnie!

En el Capítulo II le trascribiré con gusto otros aspectos de Dicochea contados por el orgulo de Empalme… de modo que ¡no le cambie!

Le decían “El Paletas”

Otro ex pelotero que lo tiene muy presente en su memoria es Rafael “Falo” Ibarra Muñoz, hermosillense que jugó con los Águilas de Mexicali en la Arizona-Texas, entonces sucursal Clase "C" de los Cardenales de San Luis y quien tuvo de mánager a Art Lilly que los llevaría a ser campeones del circuito en 1955 al coronarse en la final ante los Senadores de Phoenix.

“Su bola de nudillos se movía y paseaba como “una hamaca veracruzana y mira, todos le decíamos “El Paletas” por ser delgado y medir alrededor de 1.90 de estatura física.

Cita que Dicochea lanzó con Nasville, Tennesse en Doble A y Triple A, mostrando tener nivel para llegar a Ligas Mayores, “pero ya sabes, en esa época qué difícil para el pelotero latino era el que se le tomara en cuenta”.

En la Invernal Veracruzana

En esa década también le admiró la afición de Puebla en lo que fue la Liga Inverna Veracruzana.

Ahí gozaron de la presencia de Tony Dicochea, Norman Sinver, Ron Hansen que iba a ser “Novato del Año de la Liga Americana en 1960 con los Orioles de Baltimore; ¡Sparky Anderson! Quien estaba destinado a ser manager de la Máquina Roja de los Rojos de Cincinatti, en los años 70´s y luego d eos Tigres de Detroit en los 80`s.

Otros fueron Budy Barker, el gran manager Jimy Adair, Alonso Perry, Al Pinkston, Rafael Fabela, Lino Donoso y Jesús “Chanquilon” Díaz. Fue a época cuando Puebla tuvo dos equipos, los Cerveceros y los Pericos.

Campeón con Nuevo Laredo

En 1958 apareció enfundado en la franela de los Tecolotes de Nuevo Laredo y ayudó con marca de 16-12 a que los Tecolotes obtuvieran el gallardete con una gran ventaja de diez juegos sobre los Diabos Rojos.

Al timón estuvo “Cheo” Ramos y el staff de pitcheo también lo componía Julio “Jiquí” Moreno, Juan Piedra, Miguel Sotelo, Arturo Cacheux y Tomás Herrera.

La ofensiva fue por demás admirable: el panameño Pablo Bernard, que fue el campeón bateador de la campaña; Ronnie, dio 20 cuadrangulares y produjo 80; Miguel “Pilo” Gaspar, Ricardo Garza, Earl Taborn, Pedro Almenares, Óscar Sardiñas, Walt Tyler, Baldemar Carmona, Eduardo Escalante, Herminio Cortés, Rudy Sandoval y Mauro Ramírez.

También campeón con Monterrey


La campaña de 1962 fue por demás especial para el nogalense: Los Sultanes conquistaron su quinto banderín con lo que todavía dicen ha sido el mejor equipo de su rica historia.


Tuvieron por vez primera a Héctor Espino, quien ya sabe usted comenzaría a registrar la más notable historia bateadora/jonronil de todos los tiempos en la pelota mexicana. Y con él, Monterrey lograría el banderín con mucha anticipación con 8 juegos de ventaja sobre el Aguila de Veracruz.


Tuvieron el triunfal debut del manager Clemente “Sungo” Carrera, quien dirigió con varita mágica a Espino, Juan Delís, Alonso Perry, Bill Parsons, Vinicio García, Jaime Corella, Alfredo “Yaqui” Ríos, Jesús “Bronco” Rosales, así como los lanzadores Miguel Cuellar, quien fue el campeón ponchador; Memo López, René Gutiérrez y… Tony Dicochea (8-7).

* Mañana, hazañas de Dicochea en el béisbol invernal y las sabrosas e ilustrativas anécdotas de Ronnie Camacho.